Rainbow Washing / El arcoíris que dejó de representarnos

Ya ha arrancado el monstruo de marketing del World Pride, uno de los eventos que despierta en mí un sentimiento dividido porque, por un lado, detesto la parte mercantilista que se esconde y, por otro, me parece una manera fantástica de visibilizar al tiempo que se celebra y reivindica una realidad social.

Queda mucho por hacer, muchísimo en los derechos y la igualdad de la comunidad LGTBI. Para empezar, acabar con la hipocresía, conseguir que se exhiban todos esos oportunistas que no pierden ocasión de envolverse en la bandera multicolor pero que se llevan las manos a la cabeza sólo con pensar «si me saliera un hijo gay»…

¿Hipocresía en la fiesta LGBTI+?

La importancia por integrar un equipo más diverso y políticas que impulsen la inclusión en las empresas y en el mundo, ha incentivado que algunas marcas desarrollen productos para mostrar su “apoyo” hacia la comunidad LGBTI+.

Sin embargo, aunque estos productos lucen muy responsables, coloridos e inclusivos, la triste realidad es que carecen de mucho de estos conceptos porque varios están elaborados bajo una cadena de valor que está muy alejada de tener un compromiso social y ambiental verdadero.

Como los tennis de la linea Innvictus, que se elaboran en algunas fábricas de China, Turquía y Myanmar; tres sitios que cuentan con un historial muy lamentable en materia de legislación sobre los derechos LGBTI+ e incluso en este último país podrías ir a la cárcel solo por decir que tu identidad sexual es diferente a la “establecida”.

Como es posible notar, año tras año, con el inicio del mes, son miles las marcas que se lanzan con diversas campañas y acciones como forma de manifestar su apoyo, el ejemplo más claro es la cantidad de firmas que en sus perfiles sociales deciden colocar los colores de la bandera LGBT+ (la bandera del arcoíris) o hacer campañas publicitarias y lanzar productos alusivos al tema.

No obstante, el tiempo también ha mostrado que algunas marcas parece que se han colgado de este evento para simplemente dejar una buena impresión sin respaldar esa acción, es decir, les basta con cambiar sus colores en redes sociales (para gusto o desagrado de sus respectivas comunidades) y dejarlos ahí durante los próximos 30 días para que las personas vean “su postura” ante el Mes del Orgullo LGBT+ y puedan dar un impulso a sus números, esto incluso ha llevado ya la generación de burlas y memes conocidos en las redes sociales que ganan popularidad en estas fechas.

¿Qué es el Rainbow Washing?

Según lo comparten desde WIRED, se puede entender como una práctica que “permite a las personas, gobiernos y corporaciones, que no realizan un trabajo tangible para apoyar a las comunidades LGBT+ en cualquier otro momento durante el año, colocar un arcoíris encima de algo en el mes de junio y llamarse aliados”.

El fenómeno ha llegado a tal punto que, según lo cita la misma fuente, en mercados como el estadounidense 2 de cada 5 marcas con campañas del Mes del Orgullo no donaron ingresos a causas LGBT+. El que no se respalden sus mensajes con acciones es un tema que sin duda puede generar un impacto negativo que pagarán todas las marcas en general. Actualmente, dentro del mismo mercado norteamericano 1 de cada 10 personas de la comunidad LGBT+ señala activamente evitar comprar productos con temática de este tipo pues piensan que simplemente están siendo explotados, es decir, ven a los esfuerzos de las marcas como simples campañas de marketing que quieren su dinero.

A fecha de hoy, existen todavía 67 países donde la homosexualidad es delito. ¿Orgullo? ¿De qué orgullo hablan lxs organizadores del Orgullo? Lo suyo es simplemente una farsa. Simulan defender libertades…pero únicamente allí donde ya existen. Y buscan enemigos ficticios para ocultar su proximidad ideológica con quienes sí asesinan y reprimen a lxs homosexuales.

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Jordy Vital Autor