Encuentros cercanos con la nostalgia. Kill Aniston y Hummersqueal

El pasado sábado, Hummersqueal, Kill Aniston y Cala Vento, nos regalaron una noche llena de encuentros cercanos con la nostalgia, el peso de la edad y viejos conocidos escondidos entre la multitud.

La noche comenzó en punto de las siete sin embargo, su servidora no llegó a la hora en la que estaba estipulada en el boleto, la desidia y el miedo de ir sola a un concierto estaban ganando y estuve a punto de no asistir y ahora que lo pienso hubiera sido un grave error no haber ido. Llegué en punto de las ocho y cuarto porque para acabarla de chingar, me perdí.

Cuando ingresé, me di cuenta que era la primera vez en la que oficialmente asistía sola y era extraño porque una semana antes estaba en ese mismo lugar, pero estaba acompañada, fue un contraste de sentimientos los que comenzaron a invadirme en ese momento; me percaté que Kill Aniston ya estaba haciendo lo suyo, “Buenos días sin café” fue la canción que me recibió, en ese momento mi mente se transportó a la época de la preparatoria, cuando escuchaba Reactor y me dirigía a la escuela, mi mente se siguió transportando y comencé a recordar a mis viejos amigos, esos que ya no veo y que por lo regular extraño ver.

La noche avanzaba y la nostalgia iba con ella, no podía parar de voltear a mi alrededor para ver si veía a alguien conocido, todos en El Plaza éramos unos adultos disfrutando y recordando nuestra etapa pubertad/adolescente. En mis casi veinticinco años de edad jamás había visto a Kill Aniston y lo único que puedo decir es que ha sido uno de los mejores shows a los que he ido, por qué nadie me había dicho de lo cabrón que suenan en vivo.

Todo estaba pasando súper rápido, no sé en qué momento ya estaba escuchando “La modelo del año” y ya estaba cantando “en dónde estarás, qué pensarás, recuerdas antes cuando simplemente agradecías por estar”; en algún momento pensé en seguir avanzando y terminar hasta adelante como en los viejos tiempos, pero algo dentro de mi decía “no lo hagas, después viene Hummersqueal y vas a terminar toda aplastada”, así que la mayor parte del concierto la pasé en un lugar “neutro”, y fue en ese momento cuando voltee a mi derecha y vi a Rata, detrás de mi estaba Chavo y a unas cuantas personas de mi lado derecho estaba Chato, sabía que estaba rodeada de nostalgia y que en cualquier momento iba a terminar llorando, pero logré terminar ilesa de lagrimas, la música seguía y “cuando miras al sur”, “su nombre se deletrea traición” sonaban, el momento que terminó de llenarme de nostalgia fue cuando el señor Kill Aniston remató mi noche cantando “consentimiento”.

Llegó la hora de que Hummersqueal y la gente comenzaba a avanzar cada vez mas al escenario, de mi lado derecho un grupo de amigos llegó, los primeros acordes de “rayo” comenzaron a sonar y el grupo de amigos pronunció las palabras mágicas para que el peso de la edad cayeran sobre mi… “wey, las tocadas en el chopo”, “no mames, ya hasta se están quedando pelones”, en ese momento mi mente se traslado a los sábados de chopo con mis amigos comprando discos y sentándonos afuera de la Vasconcelos para platicar sobre música, y todos los conciertos en el pasagüero a los que no pude ir porque era menor de edad, en ese momento una sonrisa se escapó de mi cara y me di cuenta que era el momento de disfrutar el concierto, de recordar el pasado y sonreírle porque fue una de las mejores épocas de mi vida.

“¿Cómo te va?”, “Helicópteros” y “caída libre” fueron de las canciones más coreadas por nosotros los presentes, la noche seguía avanzando y el vato que estaba a mi izquierda se convirtió en mi amigo “improvisado” de concierto, cantamos, gritamos y nos desgarramos la garganta cuando vimos salir a Javier Blake, para salir a cantar el ultimo coro de “200 años” y más se desgarró mi garganta cuando vi a Xnayer subirse al escenario para tocar “sangre de lobo”; así la noche estaba a punto de acabarse, los Hummersqueal se mostraban agradecidos y emocionados por la noche tan chingona que estábamos viviendo todos, estábamos a punto de presenciar el final creo que en el fondo no queríamos que la noche terminara, queríamos seguir recordando nuestras viejas anécdotas, sin embargo llegó ese terrible momento y fue “estoy harto de ti”, quien se encargó de despedirnos, de despedir a los nostálgicos.

El público en cada canción se desgarró la garganta, no sé si le cantábamos a los fantasmas del pasado, a los amores perdidos, al desamor o simplemente estábamos sacando todo ese estrés que traíamos cargando por toda la semana tan ajetreada que tuvimos en nuestro trabajos, lo único que sé es que cuando terminó el concierto me acordé de un tuit que encontré una vez y lo voy a citar a continuación “el punk no ha muerto, no mas que creció y se metió a trabajar y ahora vive cansado estresado y deprimido porque tiene que trabajar en algo que odia para sobrevivir en el chingado capitalismo, pero neta que el punk no ha muerto, solo está cansado y triste y con los sueños rotos.”. Y así es, el punk sigue vivo, el punk éramos todxs los que estábamos en el plaza, recordando, cantando y sacudiendo la cabeza como en los viejos tiempos.

Gracias Kill Aniston y Hummersqueal por recordarme lo que es ir a un buen concierto, por hacer que me desgarrara la garganta cantando, por recordarme lo que es tener dieciséis de nuevo y llenarme fuerza para otra semana aburrida en mi trabajo.

P.D. Gracias al vato que conocí ese día, no supe su nombre pero le agradezco que haya brindado conmigo y que haya cantado “estoy harto de ti» a todo pulmón.

Foto por @martingorostiola

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