El amanecer después de la obscuridad / Florence + the Machine en el Palacio de los Deportes

¡Advertencia, la siguiente reseña quizás termine siendo una historia!

Cuando conocí a Florence +the machine, quedé cautivada por esa voz tan potente y hermosa, que me hacía vibrar y me ponía la piel chinita. Tenía como 17 años cuando supe que vendría al Corona capital, mi hermana quien también se convirtió en fan de su música, y yo sabíamos que no iríamos por dos razones, por que mis padres no nos dejarían y la más importante… no tener dinero, desde ese día cada que la escuchábamos yo le decía «el día que venga la vamos a ir a ver, te lo prometo». Tuvieron que pasar siete años para que nuestro sueño se hiciera realidad y desde ahora les puedo decir que valió cada maldito año de espera.

La historia comienza así… yo había comprado boletos en la sección «E», la realidad es que con mi salario de becaria sólo me alcanzaba para comprar los de esa sección, esperamos a que llegara el día y cuando llegó yo me sentía como cuando iba a los conciertos de Austin TV, sentía mucha emoción, sabía que en algún momento iba a llorar en el concierto.

El palacio no se llenó por completo por eso decidieron que las personas en la sección «E» estarían en pista, cuando escuché eso no pude evitar emocionarme y mi hermana sólo decía «¿cómo en pista?» Terminé explicándole y ella estaba emocionada pero un poco preocupada de morir aplastada.

En punto de las 8:30 las luces del palacio se apagaron, una luz azul iluminó el escenario, fueron saliendo uno por uno los músicos y el palacio retumbó cuando salió ese Ángel llamado Florence, con un vestido color durazno, su cabello suelto y pelirrojo, sus pies descalzos y su voz esa que me puso la piel chinita en cuanto empezó a cantar, así fue como comenzó el mejor concierto de mi vida.

Comenzó con «June» canción de su más reciente disco «High as a Hope», para dar paso a una de mis canciones favoritas y la que me pone a bailar en el lugar dónde sea que la escuche, «Hunger», me encontraba bailando y de pronto me di cuenta que mis lágrimas estaban escurriendo pero yo no podía parar de bailar y cantar.
Siguieron «Ship to wrek», «only It for a night», «queen of peace», hizo una pausa y dijo «Hola México» y todos gritamos emocionados al escucharla hablar español, el poco inglés que aprendí me permitió traducir un poco lo que dijo, se sentía feliz de estar aquí después de tanto tiempo, dijo y después nos deleito con la hermosa «Patricia» para después dar paso a la canción que podría decir que cambió mi vida «Dog days are over», los primeros acordes en el arpa hicieron que todos adivinaramos que seguía el momento para bailar, Florence comenzó a cantar y de pronto cuando comenzó el coro, mi mente se transporto a todos esos malos momentos que había pasado estos últimos meses, mi corazón estaba al borde de la emoción otra vez las lágrimas empezaron a brotar y de pronto Florence hizo una pequeña pausa para decir que nos iba a pedir algo muy loco, nos pedía de la manera más educada posible que guardaramos el celular después dijo que lo iba a pedir de una manera aún mas educada, hizo un ademán, tomó el micrófono y gritó «Guarden el puto celular en sus bolsas, vivan el momento, están aquí» además agregó que dejáramos salir todos esas cosas que nos pesaban y sacudió sus manos para reincorporarse a la canción, en ese momento pensé «a la mierda la tristeza, a la mierda el corazón roto, las traiciones y las decepciones, a la mierda todo» y comencé a bailar, me sentía libre, como si el peso del pasado se hubiese ido con el baile.

El concierto se ponía cada vez mejor y el ambiente se llenaba de una atmósfera de paz, amor, tranquilidad y felicidad, sin duda estaba viviendo el mejor concierto de mi vida (perdón Placebo) la noche avanzaba «Jenny of oldstones» comenzó con un «esta canción se la quiero dedicar a Arya Stark», para seguir con «100 years» y dar paso a otra de las canciones bailables de Florence «moderation», bailamos, cantamos, seguíamos gritando y de vez en vez abrazaba a mi hermana y en mi mente decía «no mames, es el mejor día de mi vida».
Florence hizo otra pausa, quizás para recuperarse de sus encantadores movimientos, para decirnos que la última vez que estuvo aquí fue cuando estuvo en un festival y tomó demasiado mezcal, también dijo que había visitado la casa de frida kahlo y que le encantaba venir aquí, nos enseñó un libro y nos leyó algo sobre la muerte, si no mal recuerdo, nos enseñó una playera que un fan le había dado y se notaba la emoción en su rostro, por un momento se colocó su ya famosa Corona de flores y su discurso seguía, de pronto yo perdía el hilo de lo que decía, no podía dejar de verla y seguir pensando que lo que alguna vez había soñado, estaba pasando.

«You goth a love» fue la siguiente canción en su set list, todos alzabamos las manos como cantándole a alguien que estuviera en el cielo, alguien que desde lejos nos daba la fuerza para seguir y yo sólo podía pensar en mi abuelito y le agradecía atravez de la canción, todo lo hermoso que había dejado para mi.

«End of love» siguió para darle paso a la melancolía, sólo podía pensar en abrazar a mi hermana y dejar que las emociones fluyeran por si solas, era el punto perfecto para las emociones y Florence lo sabía porque de inmediato comenzó «cosmic girl», de pronto todo el palacio se iluminó como si las estrellas hubiesen bajado de pronto para alumbrar al Ángel que estaba en el escenario.

«Delilah» y «What kind of men» fueron sorpresas para mí pensé que no las tocaría y de pronto Florence bajó del escenario para acercarse a la valla y estar con su público, para cantar a todo pulmón «I’m gonna be free and I’m gonna be fine».

Llegaba el final de la noche y nadie quería que se acabara, tres canciones nos esperaban «no choir», «big god» y la más esperada de la noche «shake it out», la canción que nos recuerda que siempre es más obscuro antes del amanecer, una canción que me llena de esperanza cada que estoy a punto de rendirme.
Así fue como Florence, con sus bailes, sus movimientos, sus palabras, su voz, se presencia, con su TODO, nos dio más que una velada, nos dio una experiencia, en conclusión valió la pena la espera, y sí amixs los sueños se cumplen, la noche terminó con mi hermana y yo afuera del palacio chocando las manos y diciendo «a huevo, lo logramos».
Gracias Florence por haberme dado la mejor noche de mi vida.

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