Reseña: Venom

Desde los primeros avances que se revelaron de la película las expectativas fueron altas, las escenas que se revelaban en los trailers y la selección de Tom Hardy como protagonista solo hacían más grandes las esperanzas de tener en la pantalla grande un producto verdaderamente de calidad dentro de un género cinematográfico repleto de manufactura genérica. Lamentablemente, esas expectativas fueron cayendo según iban saliendo las primeras reacciones de la ya famosa pagina de recolección de opiniones que pronosticaban otro fracaso del cine de superhéroes. Pronósticos que penosamente se hicieron realidad, pero que irónicamente le terminan jugando a favor al filme.

¿Porqué? Porque después de leer opiniones tan desalentadoras, uno esperaría un verdadero desastre de película y la verdad es que desastre como tal no es. La película como producto de entretenimiento funciona y hasta divierte. Entonces uno sale del cine pensando: “Oye, pues no estuvo tan mal”.

Y es precisamente ese uno de mis problemas con Venom, que no está mal, pero tampoco está bien. La película se plantea situaciones y las resuelve de manera correcta pero predecible, cayendo en los convencionalismos tradicionales del cine de superhéroes, desperdiciando así la oportunidad de apostar por algo diferente con un personaje que se prestaba para ello.

Otra cuestión es que la cinta nunca determina su personalidad ni su tono y divaga entre lo oscuro y lo cómico, en medio de escenas que parecen salidas de una película de terror y otras que parecen de una comedia romántica. Así como los simbiontes no hacen match con los humanos que ponen a prueba en la película, este guion nunca hace match con la puesta en escena. Molesta también el exceso de condescendencia de la casa productora, eliminando cualquier rastro de violencia explicita para hacer una película accesible al público joven, porque resulta incongruente hacer un filme sobre un personaje que come cabezas humanas, pero que nunca salpica una gota de sangre.

Tom Hardy hace lo que puede con Eddy Brock y hasta logra dar algunos matices al personaje, pero de repente cae incluso en la comedia involuntaria y parece que está interpretando el remake de Liar Liar de Jim Carrey, eso aunado a un villano unidimensional, el cliché del rico que juega a ser Dios y pierde la cabeza en el proceso, sin ningún trasfondo interesante.

Venom decepciona y no por ser mala, sino por ser más de lo mismo. Mientras tanto habrá que esperar qué rumbo tomará la ya anunciada secuela ante tan malas reacciones, aunque lo más probable es que no sea muy diferente a su predecesora, porque las malas críticas no importan cuando a pesar de ellas se rompen récords en taquilla.


Teddye Zapata es el residente experto en cine de Radio Pánico. Puedes seguirlo en Twitter @TeddyeZapata

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