Sofía Niño de Rivera - Selección Natural

Reseña: Sofía Niño de Rivera – Selección Natural [Netflix]

Por Teddye Zapata

 

Dicen que para que la comedia sea buena y haga reír, tiene que venir de un lugar honesto, y ese es uno de los problemas de Sofía, que su comedia no parece sincera. Parece estar intentando ser algo que no es. Es difícil mirar atrás y darse cuenta de que esta es la misma mujer que impulsó de forma tan dedicada el stand-up comedy en México cuando no había una escena. La misma que daba talleres en el extinto Café 22 y que muchos de los comediantes que hoy comparten escenario con ella, fueron sus alumnos en algún momento. Y no es que su comedia antes fuera la octava maravilla del mundo y la más revolucionaria, pero al menos no se veía tan forzada.

 

Selección Natural es su segundo especial para Netflix, pero la verdad es que no hay mucha diferencia del primero. Incluso vuelve a retomar temas que ya toco en Expuesta, como lo de Chihuahua y el acento de su gente, porque como dicta la biblia del comediante mexicano: Si algo funciona, repítelo hasta el cansancio. Y más que funcionarle de una manera cómica, retoma el tema por la pura controversia que le causó este, y es esto lo que me hace pensar que Sofía no está siendo honesta en su comedia, porque de alguna manera intenta ser sarcástica tocando el tema a propósito y enojar a los que se ofendieron la primera vez, y la verdad es que no le sale. También intenta ser transgresora haciendo chistes sobre pobres, el matrimonio, feministas, lesbianas y los negros, pero honestamente, nada de esto me ofende. Yo sí creo que se puede bromear con absolutamente todo, pero siempre y cuando sea gracioso. Y Sofía es todo menos graciosa. Bromea con todos estos temas cayendo en los mismos lugares simples y comunes de siempre. De los pobres se burla diciendo que son gente que tiene tan poco que se emociona con cualquier cosa. Del matrimonio dice que las mujeres siempre quieren pelear y menciona sus tácticas para empezar una discusión. Wow, algo que nunca se ha oído en la vida. De las feministas dice que son mujeres que odian el pene. Literalmente pueden entrar a Twitter y leer mínimo 10 tuits iguales a ese “chiste”. De las lesbianas dice que se reconocen fácil porque son las que se sientan como si de verdad tuvieran huevos. Vaya, algo que tampoco hemos oído nunca. En fin, su rutina es un buffet de clichés que no la dejan bien parada en ningún momento.

 

Otro punto importante a mencionar es que ella no está en posición de hacer este tipo de bromas. A lo que me refiero con esto es que, por ejemplo, Carlos Ballarta bromea sobre las personas morenas y esto resulta irónico porque él mismo es una persona morena. Pero Sofía, siendo blanca, bromeando sobre que los negros de África están tan negros que ya parecen morados, no queda tan bien. Y como dice Ignatius Farray, uno de mis comediantes favoritos españoles: “Entre las minorías sí que podemos bromear con ese tipo de cosas, como decirnos putos sudacas, puto maricón o puto negro porque se entiende que hay una ironía”, pero si viene una persona como Sofía, una persona en una posición de privilegio, y se burla de los pobres, queda como algo insultante. Lo peor es que para mí no es ningún insulto, repito, no me ofende. Entiendo que esa sea su intención, pero no le sale.

 

Y también creo que es momento de mencionar la hipocresía del mexicano ante esto; si se le van a ir a la yugular a Sofía por ser clasista, racista o xenófoba, también habría que ponerse igual cuando gente como Ricardo O’Farrill, Mauricio Nieto o Franco Escamilla saquen un especial, porque esa gente ha vivido de su comedia clasista, racista y machista toda su vida, y nunca he visto un solo trending topic en el que los critican. En cambio, hay gente que se atreve a llamar a Escamilla el mejor comediante de México, y mira que eso a mi sí me ofende.

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