¿Porros o anarquistas? Sobre las pintas y los encapuchados

El aire de lucha se respiró esta tarde en la Ciudad de México. desde el día de ayer 4 de septiembre, la mayoría de los planteles de la UNAM comenzaron a organizarse de manera extraordinaria (y hermosa) a consecuencia del ataque porril que se dió lugar en el edificio de Rectoría ese mismo día a alumnos de nivel bachillerato que se manifestaban para exigir mayor seguridad dentro de sus planteles y alrededores, así como otras demandas necesarias para la comunidad.

En redes sociales salían comunicados de los diversos planteles anunciando sus paros de actividades, esto dividiendo a la comunidad universitaria a favor y en contra, con comentarios estupidos como “Hacen falta pretextos para poder tirar la hueva” y otros de ese tipo para descalificar las decisiones tomadas en mayoría de las asambleas de cada plantel.

Durante la movilización de este 9 de septiembre, desde varios planteles de la UNAM a la Facultad de de Ciencias Políticas y Sociales y de esta al edificio de Rectoría, se respiraba un aire de compañerismo y solidaridad, donde también se presentaron contingentes de la UAM y el IPN apoyando la causa. podríamos decir que desde el movimiento del CGH no observábamos una organización de tal magnitud e imponencia.

Después de la caminata Rectoría, muchos medios y diversas fuentes dispersas en las redes sociales condenaron un bloqueo en Insurgentes sur, asì como las pintas de las paredes en varios planteles y el intento de hacerlas en Rectoría, desinformando y criminalizando a los participantes de estas dos acciones ante la comunidad estudiantil llamándolos porros y excluyendo los de la institución, alegando que no formaban parte de esta, llamándolos y acusándolos directamente de formar parte de los grupos porriles e incluso con gran intolerancia ante su forma de lucha y su linea de ocultar su identidad.

¿Porque encapuchados?

Recordemos que los grupos porriles son un grupo de choque para dispersar a los estudiantes organizados dentro de las Universidades, así que cuando las autoridades observan que hay alguna movilizaciòn, fácil, les avientan a los porros para dispersarla, pero, ¿Real que la UNAM hace este tipo de cosas? ¡Claro! No nos hagamos tontos, cada uno tiene un amigo, que tiene a otro, que tiene un amigo porro. Ellos no se ocultan, no lo necesitan, al contrario, portan con orgullo su jersey a la entrada de los planteles, gritan sus porras y hasta en su perfil de FB lo ponen en el apartado de “empleo”. Entonces ¿No nos parece absurdo que un porro tenga que ocultar su identidad?

“Los encapuchados” no lo hacen por imagen, no lo hacen por verse malos o pertenecer a alguna organización de choque, (que a diferencia de los porros ellos si existen con ese único propósito) lo hacen por temor a su integridad física y académica, por que si, son estudiantes, de bajas y buenas calificaciones, alumnos excelentes o en la cuerda floja, pero al fin y al cabo, lo son. ¿Porque miedo? Por su forma de reacción. por su radicalismo, por creer que no solo con marchas las autoridades tendrán una respuesta positiva a las demandas de la comunidad.

Llamémosle como lo que son, Anarquistas, que estando o no de acuerdo con su manera de organización no es justo la criminalización de este movimiento, el cual busca el mismo fin y tiene la misma linea de demandas que la mayoría. no es justo que al no estar de acuerdo con ellos los movamos al lado del enemigo y de las autoridades acusándolos sin argumentos y descalificando los ante la comunidad estudiantil.

Recordemos que este mismo contingente “el negro” es el más accionario y por consecuente el que toma las acciones más rápidas y defensivas ante los altercados violentos en las movilizaciones, el que no se preocupa por la “mala imagen” de las pintas en las paredes o metrobuses, si no por la imagen de la macha de la sangre de Joel y su oreja mutilada y d su novia Naomi abrazandolo, defendiendolo y recibiendo los golpes de sus agresores.

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Jordy Vital Autor