Pearl Jam: La verdadera esencia del Grunge

Bienvenidos sean todos a Voces, la sección de opiniones, testimonios, confesiones y ensayos personales de Radio Pánico. En esta ocasión, la escritora Tania Limberopulos Díaz nos habla de los legendarios Pearl Jam, y el porqué ellos siempre serán la banda que define al movimiento Grunge y lo que este representa.

 

Franelas, pantalones rotos, botas. El cabello largo y canciones inmersas en rabia. El grunge definió a una juventud de inconformes que no tenían interés en ver a más rockeros con pantalones de cuero y chalecos llenos de estoperoles. La depresión adolescente de la Generación X se vio reflejada en los gritos ensordecedores que inundaron Seattle a finales de los ochenta. La gente se despidió del spray, las chamarras negras fueron cambiadas por camisas de cuadros y el maquillaje colorido de la época de los one hit wonders del llamado hair metal quedó atrás (por suerte). Mucho más que un subgénero del rock para un montón de inadaptados, el grunge fue un movimiento que determinó el sonido de una década cansada de los niños bonitos en bandas prefabricadas. 

 

Y claro, es prácticamente imposible entrar en el tema sin mencionar a Nirvana. Cuando yo hablo al respecto, enseguida suena el riff de Smells Like Teen Spirit en mi cabeza, recuerdo las porristas brincando en el video, el conserje con su trapeador moviéndose de un lado a otro. Es esa canción en especifico, el homenaje perfecto a la rebeldía de quienes alguna vez se sintieron fuera de lugar. Kurt Cobain, sin intentarlo, le dijo a las miles de mentes en conflicto que estaba bien no encajar, que ser diferente era mejor que ser uno más de los modelos perfectamente clonados. Todos aquellos que nunca habían pertenecido a ningún lugar, ahora brincaban eufóricos con cada palabra de cada canción que los identificaba. Y cuando desafortunadamente, la tragedia golpeó a Nirvana tras el suicidio de su vocalista, la banda se elevó al nivel de las leyendas del rock, poniendo a Kurt como uno de los más grandes de la historia. Hasta la fecha, todo adolescente incomprendido puede poner su disco de Nevermind (o en esta época, reproducirlo en Spotify) y desahogar la frustración en la que se ve envuelto gracias al dramatismo de la juventud. 

 

Sin embargo, hay una pregunta que se encuentra constante entre nuevas generaciones: ¿Es Nirvana una banda sumamente sobrevalorada? Nadie puede negar la genialidad de Cobain, ni la emoción que la batería de Dave Grohl causa cuando la escuchas, sin embargo, es muy probable que el terrible fin de Nirvana, así como la vida problemática de Kurt, hayan influido en ponerlos al nivel en el que están.

 

Hoy desperté con una canción de Pearl Jam en la cabeza, Alive. La escucho una y otra vez y la sensación que genera es interminable. Una canción sin fecha de caducidad que te llena de energía cada vez que se reproduce. La voz fuerte y ronca de Eddie, la guitarra estrepitosa de Mike. Todo parece funcionar en perfecta armonía. Una armonía que te grita y despierta y te hace brincar y querer callar a todos con ella. El unplugged de Nirvana pasó a la historia como uno de los mejores, un concierto que cambió el rumbo de la música, dicen muchos. Pero si te desvías un poco, y en lugar presionas play al unplugged de Pearl Jam, es imposible apretar pausa. Te envuelve desde los primeros segundos. Es, irónicamente, eléctrico. Y no sé cuántas veces lo he visto, pero cada vez, sin excepción, siento la piel de gallina cuando la profunda voz de Eddie interpreta Black. Hay en él cierta emoción, cierta vehemencia, que te lleva a comprender cada palabra que canta. Y sentirte al mismo tiempo comprendido. 

 

Nadie puede quitar ni disminuir la importancia de Nirvana como pioneros del género, pero la esencia del grunge la encontramos en los rizos interminables de Eddie y en la cabeza rapada de Gossard. La esencia del grunge la topamos cuando escuchamos Jeremy y nos es inevitable subir el volumen, la esencia del grunge está en los cinco muchachos atormentados de Seattle que comenzaron a hacerse conocer sin tener un nombre aún y que fueron apadrinados por Alice In ChainsEl grunge ha sufrido muchas tragedias y pérdidas, pero la energía de Pearl Jam aún retumba en los estadios y a la banda completa la hemos visto crecer y adaptarse a una historia de evolución que consuela el ya no poder escuchar jamás en vivo a Cobain, a Layne Staley o a Chris Cornell, tres de las más maravillosas voces que Seattle regaló. 

 

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