Modern Mirrow / Lo nuevo de Drab Majesty

Drab Majesty es el proyecto musical de Andrew Clinco —quien se esconde tras el alter ego de Deb Demure—. Su estética es andrógina y su música está muy influenciada por la darkwave de los años 80 mezclada con sonidos futuristas.

Las entidades alienígenas están de regreso, esta vez para ofrecer un reflejo de la vida moderna.

En la portada del tercer disco de Drab Majesty Deb Demure está rodeado de periódicos y revistas, parece recopilar información sobre el mundo, tal vez confuso con el acontecer de un planeta desquiciado, el caos apreciado en conjunto, una visión externa de las vicisitudes que viven los humanos, perdidos y disociados en un mar de información, alienados por el uso de la tecnología y obsesionados por el ego.

La banda buscó reinterpretar el mito de Narciso en clave actual, captar los múltiples rostros de la obsesión con la propia imagen que se reflejan en la vida actual. El dueto viajó a tierras helenas y tomar la inspiración para el álbum.

Cada tema busca relatar una historia en la que el narcisismo se hace presente, con la presencia constante de seres que han perdido contacto con su ser originario.

Modern Mirror abre con “A dialogue” ecos de voces, arpegios, reverberaciones y sonidos siderales en los que Demure cuestiona incesantemente el amor de los humanos, tal es el preludio del disco y pretende mesmerizar al oyente y llevarnos a “The Other Side” y su base electrónica , elegante, limpia, de aura positiva, como si de un tema radial se tratara, pero de crítica ácida a las imposturas y la existencia inauténtica . El sencillo “Ellipsis” sigue la línea anterior, dinámica y que recuerda el pop ochentero, sin embargo haciendo mofa del cortejo en los tiempos de la tecnología, temeroso de expresarse sin la mediación de un dispositivo que permita editar o suprimir un mensaje, una forma más de alienación. “Noise of the Void” de ambiente más introspectivo , refleja los ruidos de la propia vacuidad, que en momentos de soledad se presenta desnuda e inevitable, siempre tratando de ser evitada a toda costa por las distracciones mundanas y no escuchar el mensaje de los abismos interiores.

“Dolls in the Dark” una vez más, dentro la línea bailable nos sumerge en los paliativos de la soledad que ofrece la realidad virtual. “Oxytocin” en voz de Mona D. deambula por el bienestar químico y musical de la “hormona de la humanidad” y de las emociones efímeras, que tal vez justifiquen la fugaz existencia humana. Las revoluciones descienden hacia el final del disco con “ Long Division” y la colaboración de Jasamine White-Gluz de No Joy, reflexionando sobre la distancia emocional y desorientación que rige las relaciones humanas.

Finalmente “Out of secuence” termina sin emitir una conclusión, no hay forma de entender la mente moderna, ¿es el llanto un sentimiento afín con los tiempos que corren o es una emoción que no cuadra con la secuencia del mundo?

Modern Mirror no presenta grandes cambios en el estilo de la banda, ligeramente menos oscuro musicalmente, conserva esa fresca nostalgia que ha caracterizado su sonido, esa mezcla de resonancias antiguas pero renovadas al contexto actual, puliendo cada vez más un sello que ha tenido impacto en sus seguidores, haciéndolos irresistibles a oídos de muchos y a otros les parecerá una repetición de lo hecho previamente por otros grupos.

Si bien esta última producción dista de ser perfecta, algunos cortes se sienten muy similares, entrega un pop oscuro e inteligente, que desarrolla una estética retro-futurista ochentera y vigente en cuanto a los contenidos líricos.

Memarte-Chanona

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Jordy Vital Autor