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Mat Dryhurst – Sobre el feudalismo de las plataformas digitales

Mat Dryhurst es probablemente mejor conocido como el colaborador principal y esposo de Holly Herndon. Pero detrás de las escenas, ha sido una de los intelectuales más prominentes en cuestionar el futuro de la música, la cultura y, de un modo más profundo, la sociedad en general. Operando en la intersección de la música, la tecnología, el arte, la filosofía y el activismo, trabajando con sellos discográficos independientes, como PAN y Southern Records, y agencias sin fines de lucro como Gray Area de San Francisco, donde él y Herndon fomentaron el diálogo entre los mundos culturales y tecnológicos. Recientemente, publicó en Twitter un importante argumento acerca de las actitudes feudalistas de los grandes entes comerciales en la industria del streaming, el cual puedes leer en su totalidad a continuación. 

 

  1. Creo que hoy en día existe una crisis de salud mental entre periodistas y artistas, y creo que el capitalismo de las plataformas impulsadas por publicidad es en gran parte responsable.
  2. Este alienta a las escenas a auto-canibalizarse solo para generar clicks o streams y nos individualiza como siervos que compiten por la atención por cualquier medio necesario.
  3. Hace que el próximo lanzamiento u opinión parezca que podría ser la última, e implícitamente genere debates de mala fe para satisfacerla. Todos sentimos esto pero, individualizados, obedecemos por temor a represalias. Aquellos que le dan lo que quieren, ganan.
  4. Ha erradicado conceptos alguna vez radicales que dieron a las vidas o prácticas el propósito y el significado en favor de nuevas fórmulas — impulsadas por los datos — para vender zapatos y (peor aún) para vender más plataformas depredadoras, sofocando a las personas otrora orgullosas poco a poco hacia la obediencia.
  5. Aceptamos porque, aparte de las ventas, el patrocinio del periodismo o el acceso a la riqueza privada, entendemos que no hay futuro profesional para nosotros. Demonios, tampoco hay mucho futuro fuera de las artes, así que la mayoría persiste. ¿Por qué no?
  6. Lo que veo es un grupo de personas inteligentes y de principios que están siendo devastadas por una crisis de propósito y comunidad, y buscando consuelo en el hecho de que, las mismas herramientas y narrativas que les vendieron para liberarlos, son ahora sus captoras.
  7. He estado pasando por mi propia crisis de salud mental en los últimos años por intentar — a través de cualquier medio disponible — comunicar estos puntos y ofrecer vías de salida, recibiendo atención en gran medida, pero con muy poco (si acaso) cambio. Las cosas han empeorado mucho, de hecho.
  8. Es un sentimiento singularmente alienante que tu trabajo y tu pasión se vean validados, y aún así no ver nada manifiesto en las acciones de aquellos que dicen validarlo. Una especie de pesadilla febril. Una celda acolchada intelectual. Te sientes como un bufón de la corte.
  9. Llegas a la conclusión de que tus argumentos no están siendo tomados en serio. Lejos de eso, para ellos eres tú, el artista, un mero animador. Tus ideas se reciben como entretenimiento y solo para mantener la ilusión de agencia necesaria para que las cosas funcionen según lo planeado.
  10. Es por eso observo con preocupación estos signos de feudalismo. Todos somos artistas de la corte, o bufones, para los capitalistas de las plataformas y sus estructuras de incentivos dirigidas por anuncios. Esto no es hipérbole, es una realidad grotesca.
  11. Solo para aclarar: No se y no sabría lo suficiente como para poder compaginar mi argumento sobre las consecuencias mentales de estas nuevas estructuras con uno sobre la enfermedad mental clínica. Esa no es mi intención.
  12. Pero todavía podríamos hacer algo, y sugeriría que el primer paso necesario es dedicar tiempo a buscar formas de apoyar la transición a otros hacia afuera de estos paisajes infernales de contenidos utilizados como armas, mala fe y depredación profesional y social, y una absoluta ociosidad deprimente.
  13. El segundo es asimilar la realidad de que para lograr algún progreso, necesitamos una investigación seria sobre las estructuras de poder de todas las facetas de la música y el periodismo. No hay marcha atrás. Con la expansión voraz de las plataformas publicitarias, nuestras opciones y la capacidad para avanzar disminuyen a diario.
  14. Es probable que necesitemos redefinir el concepto de El Underground.
  15. Podría tener sentido redefinirlo para referirse a aquellos que intentan abstenerse o practicar fuera de la industria de la visibilidad publicitaria.
  16. Es complicado, ya que las jerarquías de estética y gusto están actualmente dominadas por el modelo de visibilidad, pero puedo apostar que hay cosas mucho más interesantes sucediendo en el mundo p2p con las artes que en el anterior. Solo necesita más gente involucrada.
  17. Es posible que estas prácticas terminen alienando aún más a algunos artistas, porque las artes en sí son comunales/comunitarias en su naturaleza, pero idealmente el concepto de un ámbito alterno se puede volver lo suficientemente popular, que la formación de una industria paralela sea algo posible. Es nuestra apuesta para un futuro más justo.
  18. Hablé de los peligros de los monopolios centralizados para la música, la política y la estética con la maravillosa Liz Pelly como parte de su serie de tres partes Protest Platform. Estoy impresionado por el trabajo que hace pidiendo cuentas a Spotify y otros. Pueden leernos  aquí. 

 

Puedes seguir a Mat Dryhurst en Twitter.

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