La noche en que me morí bailando / Luciferian Jazz Club

Nota: Antes de leer, dar play al vídeo que aparece abajo.

De alguna extraña manera, los dos teníamos el mismo pensamiento de morir en algún punto de esa noche. No teníamos rumbo, ni siquiera teníamos planes de salir del departamento, solo queríamos quedarnos ahí, tirados hasta que la soledad nos pudriera y la gota que se filtra por el techo nos hiciera un agujero en el cerebro.

Tocaron el timbre.

Fue en ese punto de la noche en que nos dimos cuenta que no podíamos morirnos sin que algo lo provoque, la ociosidad no es una asesina.

Abrimos la puerta, era la vecina que venía a pedirnos que bajaramos el volumen de la música. La empujamos, sin cerrar la puerta del departamento tomamos las chamarras y salimos a la calle. No sabíamos si era cosa nuestra, pero cuando tu sentido de cordura se pierde, todo se vuelve en extremo silencioso. Ni los autos, ni las sirenas, ni las demás voces de la gente cercana emiten algún ruido. Solo nos escuchábamos entre nosotros y alguno que otro mosquito.

Nos sentíamos derrotados ante nuestro inminente intento fallido de valer verga esa noche. Eramos peor que perros callejeros buscando un puesto de comida para tragar las sobras del piso.

Regresábamos al departamento, hasta que por fin, después de un par de horas pudimos escuchar algo de ruido entre ese silencio a ciudad abierta.
Provenía de una puerta, que desde adentro se podía observar luces extrañas y murmullos que de cierta forma nos atraían a aquel desconocido lugar.

De lejos no se veían, pero ya de cerca, se podìa ver unas letras de bienvenida que decía “Luciferian Jazz Club”

Entramos, y sin saber si esto podría ser nuestra muerte o el inicio de nuestras vidas, decidimos ponernos a bailar.

Comentarios

comments

Jordy Vital Autor