Dueños de la tristeza / The National en el Pepsi Center

Las luces se apagaron, eran las nueve con cuarenta minutos, pude sentir como mi piel se erizaba y la emoción comenzaba a brotar por cada poro de mi piel, había esperado ocho años para reencontrarme de nuevo con el recuerdo de aquel Vive Latino del 2011.

El elegante grupo de Ohio estaba a punto de comenzar con el que sería mi segundo mejor concierto del año, la pantalla detrás de ellos proyectaba a momentos los rostros emocionados de nosotros, el público amante de la melancolía y nostalgia que salía por parte de estos grandiosos músicos. La compañía de la melodiosa voz de Kate Stables acompañaba al señor Berninger en las canciones de su nuevo material “I am easy to find”.

La noche comenzó con “You Had Your Soul With You” canción que abre el disco, seguida de “Quiet Light”; la noche pintaba bien, un par de canciones más del “I am Easy to Find” y después “Dont Swallow The Cop” de su material “Trouble Will Find Me”, el baile se apoderaba de los presentes, nuestros cuerpos se contorneaban al compás de las melodías de cada una de las canciones, las palabras de Berninger resumbaban en todo el Pepsi Center y con la voz grabe y rasposa que lo caracteriza alcanzó a pronunciar un “Muchas Gracias”. La noche avanzaba y “Bloodbuzz Ohio” se hizo presente, las luces se tornaron rojas, yo sabía que ya había llegado el momento de los recuerdos, el coro “I´m on a bloodbuzz” permitió que en mi cabeza aparecían las fotos mentales de la primera vez que los vi en vivo; por un momento sentía que mi mejor amiga estaba a mi lado como aquella vez y que en cualquier momento lloraría sin razón como aquél día, sin embargo no estaba pero era como si hubiera viajado en ese instante para estar ahí conmigo.

“Oblivions” abrió paso a las luces azules y a los coros melancólicos de los presentes, los aplausos aparecian  al termino de cada canción, las ovaciones y los gritos desgarradores de emoción de una servidora retumbaban por todo el lugar; “I Need My Girl” fue la canción que dio paso a los cantos de los enamorados, los abrazos entre las parejas no se hicieron esperar y la canción dejo de ser de la banda para convertirse en el himno de los presentes, “This Is The Last Time” fue la canción que me recordó a aquél amor del que me aferré por cuatro años, no la canté, la grité, en ese momento sentí que por fin lo había dejado ir, en ese momento mi alma se liberó, mientras cantaba el coro… “I won’t be waiting anymore”, aparecía su rostro frente a mi y yo me despedía de él, era el adiós definitivo a la persona, a los momentos, a los silencio, era un adiós para siempre.  

El ambiente estaba plasmado de melancolía, nostalgia, la memoria se activaba de vez en vez, los fantasmas del recuerdo aparecían con la luz en cada canción, la voz de Matt cada vez más profunda, cada vez más real se hacía notar, nosotros sudábamos, estábamos en medio de un éxtasis de tristeza feliz.

Sabíamos  que venía lo mejor, esperábamos que así fuera; “Son” de su primer material, llegó para emocionar a los fans de años y cantar a todo pulmón, seguida de  “Day I Die” y “The System Only Dreams in Total Darkness” canciones que pusieron a bailar y cantar a los presentes;  sabíamos que estábamos contemplado uno de los mejores conciertos del año, la nostalgia se apoderó nuevamente del recinto y debo decir que también de mi mente “Pink Rabbits” abrió la herida para cerrarla nuevamente, sabía que era el momento de recordar la carta que escribí hace algunos años y que apenas pude entregar, esa carta que contenía a “pink rabbits”  como dedicatoria, que en su momento explicaba perfectamente cómo me sentía; escucharla en vivo fue el deleite más bonito de la noche, por un momento quise que él estuviera ahí y poder cantarla, sabía que estábamos en lugares diferentes y que ahora ya no importaba nada.

Por momentos Matt bajaba del escenario para acercarse al público, era increíble lo cerca que estaba de tocarlo, su energía era absorvida por los presentes, nos sentíamos parte de este ritual de melancolía. “Light Years” no nos dejaba desapegarnos del sentimiento, el piano taladraba mi cabeza y pensaba que era la melodía más bonita que había escuchado, la voz melodiosa de Kate Stables empataba a la perfección, yo sólo podía cerrar mis ojos y dejar que la música me llevara por los senderos del recuerdo.  Llegó “Rylan” para ponernos a bailar,  pero sin duda la canción que seguiría sería el parteaguas para desgarrarme la garganta por completo “Grace, put the flowers you find in a vase”, no podía parar de gritar, sabía que si no lo hacía terminaría con el terrible sentimiento del “hubiera”, sabía que las cosas no iban a marchar bien al otro día y que mi garganta pagaría las consecuencias (aún las estoy pagando). Estábamos a punto de terminar, extasiados de la elegancia de estos músicos, teníamos ganas de más, queríamos escuchar “England”, “Any one ghost”, y de pronto fue “Fake Empire” quien apareció para hacer justicia, era como una canción de la infancia, las caras felices de todos nosotros reflejaban que The National lo estaba haciendo, estaba dando uno de los conciertos que se convertirían en mis favoritos de toda la vida.

La banda tomó un ligero respiro y Matt tomó el micrófono, mencionaba que la siguiente canción estaba dedicada a uno de los maestros que él había tenido y que quería mucho, “I Am Easy to Find”, comenzó a sonar y nos sirvió para agarrar más fuerza, no sabíamos lo que nos esperaba pero estábamos listxs para averiguarlo.

“Mr. November” se hizo presente, el rostro del amigo ausente se hizo presente, los momentos con él, su cumpleaños (en noviembre), las palabras que sonaron a promesas que jamás se cumplieron, los problemas, los momentos, la ausencia, todo eso estaba ahí, a todo eso le cantaba, le gritaba y al final sabía que lo único que quería era que se fuera y que no regresara,  que se perdiera en la memoria, no podía parar de gritar, de bailar, me estaba sacudiendo su presencia, al final lo logré, al final… me liberé.

“Terrible love” es una canción que desde que la escuché por primera vez, me llenó de esperanza, sentía que podía salir corriendo en cualquier momento y llegar a donde yo quisiera y eso estaba pasando, estaba llegando a donde quería, estaba ahí, estaba cantando, estaba viviendo. Por un momento creí que esta sería la última  canción de la noche pero después del descontrol de que dejó “Terrible Love”, llegó “About Today” y finalmente The National decidió regalarnos “Vanderlyle Crybaby Geeks”, una canción que hicimos nuestra desde el principio, nos dieron la oportunidad de apropiarnos de la melancolía, por un momento fuimos dueños de la tristeza, el pepsi retumbaba mientras los asistentes a coro cantábamos “leave your home, change your name”, la piel se me erizaba, Matt y compañía sólo eran unos espectadores del show que estábamos ofreciendo, “I’ll explain everything to the geeks”, gritábamos a coro,  las lágrimas empezaron a brotar, sabía que eran lágrimas de felicidad, estaba viviendo el mejor momento de la noche, sólo faltaban los encendedores para hacer la noche aún más perfecta, fuimos dueños del show, fuimos dueños de la tristeza.

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