caravana migrante 2018

Leonel Manzanares de la Rosa – Apuntes sobre la caravana migrante

Ante la innegable crisis humanitaria en nuestra frontera Sur, es necesario reafirmar nuestro sentido de empatía y solidaridad, aquella solidaridad por la que el pueblo mexicano es famoso mundialmente.

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México entero necesita terapia. Es sobrecogedor y casi desalentador navegar en las redes sociales estos días; entre más comentarios inhumanos leo sobre la caravana migrante, entre más muestras de xenofobia, racismo, clasismo y misoginia, envueltos en una retórica de supuesta soberanía nacional (a menudo mal dirigida y sin un entendimiento real del término) y de aspiracionismo neoliberal, más desearía simplemente retirarme a mi pequeño islote mental, lejos de donde las personas espetan su discurso de odio.

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Podríamos entender las ansiedades y preocupaciones de aquellos que dicen que una ola migratoria puede acarrear problemas. Toda crisis, todo movimiento irregular, es producto de una cadena de circunstancias complicadas y trae consigo una serie de consecuencias, es cierto. Sin embargo, sea cual sea tu posición en el espectro político e ideológico, lo que está sucediendo aquí es una crisis humanitaria, sobre todo porque miles de personas de origen centroamericano vienen aquí en calidad de refugiados, huyendo de lo que sin duda podemos considerar una guerra civil, o desplazados por las políticas intervencionistas de los superpoderes capitalistas. Ningún migrante deja su hogar porque quiere.

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¿Que clase de pueblo hipócrita somos, si pedimos un trato digno al paisano que cruza la frontera Norte hacia el sueño americano, y al mismo tiempo tratamos con la punta del pie a nuestro hermano en el Sur? México fue santuario de refugiados libaneses, judíos, palestinos, españoles y de toda Europa en distintos puntos de la historia, y ahora, escucho opiniones de mexicanos (de todo origen y extracción social, pero sin duda mayormente de personas económicamente seguras y con ciertos privilegios), que parecen estar más en línea con el asqueroso discurso racista de Donald Trump que con la supuesta hospitalidad de la que nos gusta alardear en el panorama internacional. Qué horrible ha sido escuchar ese “¿Porqué nosotros tenemos que cuidar a gente que viene de esos lugares de mierda, si van a venir a traer problemas al país?” Qué desalentador es que, las mismas personas que constantemente esgrimen ese argumento de que “el cambio está en uno mismo” cada vez que se levanta el reclamo social hacia las injusticias cometidas por el Estado y el Capital, ahora utilizan a ese mexicano empobrecido como bandera para defender “la necesidad de atender a los nuestros”, escudando así su xenofobia.

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“Bueno, sí, pero ¿Sabes cuánta de nuestra gente vive en pobreza extrema? ¿A cuánta gente de nuestro propio país hemos apoyado?” Sí, esas son buenas preguntas, pero hey, ellos no están mejor solo por ser de este país. El Estado les ha fallado siempre, así como los Estados de donde provienen los migrantes les han fallado a ellos. Y nosotros no hacemos lo suficiente por nuestros compatriotas, en lo absoluto. Muchos que dicen apoyar la causa migrante nunca han apoyado a la gente de aquí, y debemos confrontar esa hipocresía también. Sin embargo, es absolutamente necesario que vayamos allá a la frontera, los que podemos ayudar, que somos muchos. ¿Creen que una acción de apoyo organizada en la frontera Sur ayudaría únicamente al migrante? ¿De verdad creen que somos, hasta en eso, divisibles por fronteras en una crisis como esta? ¿Porqué podemos ser solidarios en siniestros como huracanes y temblores, pero en desastres provocados por humanos, sobre todo los provocados por los grandes poderes, lo pensamos dos veces? Camaradas, esto va más allá de líneas ideológicas, hay vidas humanas en la línea.

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Este texto también es un llamado a la acción; la escritora y editora oaxaqueña Leonor de Pourtàles se encuentra en estos momentos en la frontera Guatemala-Chiapas, observando de cerca la situación, pero también con el propósito de poner un campamento, una estación, en la que los migrantes puedan tomar comida, ropa, cobijas, y tener acceso a baños portátiles. Algunos de nosotros en Radio Pánico hemos juntado una cantidad de dinero para hacer posible dicha estación, y estamos actualmente solicitando ayuda de doctores y enfermeras para asesorarnos en cuanto a cuidados médicos, con la posibilidad de enviar dicho personal a la zona. Además, en distintos sitios del Sur del país hay casas que están fungiendo como santuario para el migrante, y estas también necesitan comida, artículos de limpieza e higiene personal, y sobre todo, medicamentos. Es por eso que también dejaré por aquí mi cuenta de PayPal para todo aquel que tenga el deseo de contribuir. Les puedo garantizar que este dinero se utilizará lo más sabiamente posible, y habrá total transparencia en su uso y gestión; pretendemos enviar comprobantes de gastos a todos y cada uno de los donadores, para que se sepa bien cómo, cuándo y en qué se utiliza cada peso. Pueden consultarnos también al correo electrónico: editorial@radiopanico.org para mayor información.

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Si bien pretendemos ayudar directamente al migrante en este tiempo de necesidad, también haremos lo propio por los pobladores de las comunidades aledañas. La ola migratoria, por la simple naturaleza del fenómeno, también puede contribuir a desplazamientos de habitantes locales, así que habrá personas de aquí y de allá en riesgo. Se puede brindar ayuda a todos. Yo creo en la solidaridad más allá de las nacionalidades. Al final, nosotros no dibujamos esas líneas. Vayamos a ayudar a todos, migrantes o no. 

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Estamos conscientes que el Estado no va a ayudar en absolutamente nada. Y de hecho ahorita está entrenado y adoctrinado para hacer lo contrario. Y mientras, miles de vidas humanas están en peligro. Así que va a ser la ciudadanía de a pie, la que siempre carga con los pesos, los costos y las consecuencias, la que deberá mostrar esa solidaridad que nos ha sacado de apuros en terremotos e inundaciones. Paradójicamente, la gente suele ser más empática y solidaria en la carencia que en la abundancia. Por eso casi nunca espero mucho del mexicano con dinero. De ahí están viniendo los ataques más crueles a la dignidad del migrante. Pero, ¿De qué sirve tener un trabajo, un cuerpo sano, dinero en el banco y necesidades cubiertas, si no vamos a contribuir a que la humanidad entera pueda cubrir las suyas y vivir con dignidad? Vamos, somos mejores que eso, y siempre necesitaremos aliados. En lo que puedan aportar, camaradas, son bienvenidos y se les agradece infinitamente.


Leonel Manzanares de la Rosa es el editor de la sección Voces del blog de Radio Pánico y fundador de 4913, un colectivo de gestión cultural en el Sureste mexicano. 

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