Black Panther

Reseña: Black Panther [Pantera Negra]

Por Teddye Zapata

 

Han pasado ya 10 años desde que se inicio el Universo Cinematográfico de Marvel con Iron Man en 2008. Han sido 10 años y 18 películas que, hablando en aspectos generales han sido lo mismo una y otra vez.  Historias predecibles de superhéroes que caen en manos de villanos planos y faltos de motivaciones claras, para renacer como aves fénix y triunfar en una batalla “épica” al final de la película, acompañados de personajes secundarios que nunca se desarrollan y con un exceso de chistes metidos con calzador que solo buscan romper los momentos de tensión en el filme.

 

La buena noticia aquí es: Black Panther no es todo eso. Sí, comparte bastantes elementos con otros filmes de Marvel, pero Ryan Coogler tiene la destreza y el ingenio suficiente para usar estos elementos a su favor y darle algo que muchas de estas películas carecen: Identidad. Haciendo algo genuino y honesto dentro de un universo que ya es un refrito de sí mismo.

 

Y es que Coogler no se limita a solo narrar las raíces del superhéroe típico, también nos adentra en Wakanda, esta pacífica nación africana que es una amalgama entre lo contemporáneo y lo futurista, habitada por una sociedad próspera y avanzada, donde la desigualdad no existe. Y esto lo vemos reflejado en la cantidad de poder e influencia que tienen las mujeres a la hora de tomar decisiones importantes, empezando con Angela Basset como la reina Ramonda, quien también funge como el soporte moral de nuestro héroe, T’Challa, en sus momentos de flaqueza. Danai Gurira como la imponente Okoye, jefa de las Dora Milaje y encargada de defender al rey y de mantener el orden en Wakanda. Lupita Nyong’o como Nakia, ex-novia de T’Challa y oficial encubierta de las fuerzas especiales de Wakanda, que, a pesar de que su relación con T’Challa es el elemento romántico del filme, su personaje nunca cae en el cliché de ser la “dama en peligro”. Letitia Wright como Shuri, hermana de T’Challa, princesa de Wakanda y que también funciona como la sidekick de Black Panther, estando encargada de todos avances tecnológicos tanto de Wakanda como de la utilería del superhéroe,  e incluso como el comic relief de la cinta, ya que casi todos los momentos de humor recaen en ella y lo hace de maravilla porque es algo que se le da natural.

 

Por otro lado, el reparto de los hombres también es muy atinado. Andy Serkis no se guarda nada y deja claro lo mucho que disfruta siendo un villano interpretando a Ulysses Klaue, un traficante de armas en el mercado negro. Andy Serkis actuando con motion tracking mola, pero Andy Serkis actuando sin motion tracking mola más. Michael B. Jordan como Killmonger, es el antagonista ideal para este filme y el tipo de villano del que carece Marvel. Tiene casi la misma meta que T’Challa — buscar que su gente y su raza sean respetadas ante el mundo — pero su pasado como alguien oprimido y discriminado lo hacen buscar esa meta a través del odio y la venganza, contrario a T’Challa que lo hace a través de la reconciliación y la solidaridad. Lo único negativo de este par de villanos es que ya no podremos verlos nunca más en un filme de Marvel. Una lástima, la verdad. John Kani como el Rey T’Chaka, padre y guía espiritual de T’Challa y Forest Whitaker como Zuri, figura paterna de T’Challa después de la muerte de su padre también están impecables.

 

Una de las quejas que le pondría a este filme sería lo pobre que luce el CGI en algunas partes, sobre todo en las partes de acción. Por otro lado, hay otros aspectos técnicos que vale la pena resaltar, como la hermosa fotografía, a cargo de la talentosísima Rachel Morrison — encargada también de la fotografía de Mudbound, una de mis cintas favoritas del 2017 — que plasma de manera perfecta lo diversa y colorida que es Wakanda. La música compuesta por el sueco Ludwig Göransson, atrapa la esencia de esta nación futurista, pero sin olvidar los ritmos percusivos ya clásicos de la África que todos conocemos.

 

Puede que en esta reseña esté siendo muy condescendiente con la película y parezca que estoy hablando de un filme perfecto, pero no hay nada más alejado de la realidad. Tiene sus defectos y muchos, pero la juzgo por lo que es y de donde viene. Es cine de superhéroes, y si algo sabemos es que a este tipo de cine le falta evolucionar. Y viniendo de un universo cinematográfico como el de Marvel, que se rige bajo una fórmula tan desgastada que hasta a sus fans más enraizados ya les aburre, Black Panther, sin revolucionar el género, se atreve a ser sincera y diferente, algo que vale la pena recalcar.

 

Black Panther es también un statement de que el cine de entretenimiento y los blockbusters hollywoodenses no tienen que estar peleados con mensajes sobre temas importantes que acontecen en la actualidad en nuestra sociedad y que, en cambio, pueden ser un estupendo vehículo para estos.

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